Si Viktor fuera capaz de dar marcha atrás en el tiempo para
decirle una única cosa a su yo del pasado iría directo a su yo de apenas seis
años que colocaba por primera las cuchillas sobre el hielo y le pediría que por
favor no descuidara el amor y no se olvidara de vivir, pues el ruso había
olvidado aquello durante veintiún años hasta convertirse en una leyenda viva.
Una leyenda viva que despertaba cada día en una cama matrimonial con un lado
frío,una estrella de vida inmensamente gris y rutinaria que había perdido toda
ilusión por mucho que aún continuara creciendo su brillo... O al menos había
sido así hasta el anterior año.
Al despertar aquella mañana el hombre de platinados cabellos esbozó una -si bien adormilada- feliz sonrisa, pues como desde hacía ya unos meses, había un ángel a su lado. Un ángel con ansiedad, ojos marrones y oscura cabellera negra que danzaba sobre el hielo con tal gracilidad que le había hecho recuperar el amor por el deporte y le había hecho recordar... No, le había hecho conocer, lo que significaba ágape, lo que significaba el amor incondicional. Su ángel japonés que respondía al nombre de Yuri.
Al despertar aquella mañana el hombre de platinados cabellos esbozó una -si bien adormilada- feliz sonrisa, pues como desde hacía ya unos meses, había un ángel a su lado. Un ángel con ansiedad, ojos marrones y oscura cabellera negra que danzaba sobre el hielo con tal gracilidad que le había hecho recuperar el amor por el deporte y le había hecho recordar... No, le había hecho conocer, lo que significaba ágape, lo que significaba el amor incondicional. Su ángel japonés que respondía al nombre de Yuri.
"До́брое у́тро, Yuuri" ―murmuró el de ojos
cerúleos mientras jugueteaba con uno de los cabellos de su pareja entre sus
dedos mientras este abría los ojos lentamente.
""До́брое у́тро, Vitya" ―fue la respuesta dada por
el menor de ambos con aquella combinación tono adormilado y pésima
pronunciación que tan tierna le parecía a Victor. Tras aquello dio inicio su ya
conocida rutina: levantarse, desayunar, vestirse, entrenar con Yakov durante
prácticamente todo el día, volver a casa, ducharse, cenar, ver las noticias y
dormir. Rutina agotadora donde las hubiera, pero mil veces más agradable con su
renovado espíritu competitivo y, sobretodo, con su amado entrenando en el mismo
hielo.
Epithelial (Crywolf & Echos):
Loneliness is hard to rid
When you’re stuck inside your mind
Hold me close, feel my breath
Let me in your empty chest
Let me breathe
Let me breathe
Oh, let me breathe
Art by: mega-truong
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